Representación de célula senescente liberando factores inflamatorios asociados al envejecimiento cutáneo (SASP)

La senescencia celular se ha convertido en uno de los principales focos de innovación en dermocosmética avanzada. Los nuevos ingredientes activos están evolucionando hacia un enfoque centrado en la longevidad cutánea, actuando sobre los mecanismos celulares que determinan cómo envejece nuestra piel. La senescencia celular es uno de los principales procesos biológicos relacionados con el envejecimiento y ocupa un lugar central en el diseño de formulaciones cosméticas orientadas a la longevidad cutánea.

¿Qué es la senescencia celular?

A lo largo del envejecimiento, la piel está expuesta de forma continua a factores internos y externos que generan daño acumulativo, como el estrés oxidativo, la radiación ultravioleta o la contaminación ambiental. Ante estas agresiones, las células activan distintos programas moleculares de respuesta, uno de estos mecanismos es el arresto permanente del ciclo celular, conocido como senescencia.

La senescencia es un estado en el que la célula deja de dividirse de manera irreversible, aunque permanece metabólicamente activa. Se trata de células en estado “zombie”: no mueren ni se eliminan, pero tampoco contribuyen a la regeneración tisular y siguen secretando mediadores que modifican su entorno y afectan la funcionalidad de las células cercanas.

Las células senescentes tienden a acumularse progresivamente con la edad. Cuando los mecanismos naturales de eliminación son insuficientes, esta acumulación afecta la regeneración cutánea, altera la actividad de fibroblastos y queratinocitos y contribuye a la degradación de la matriz extracelular.

Este proceso está influido por distintos mecanismos celulares. El daño acumulado en el ADN, el acortamiento progresivo de los telómeros y la activación sostenida de señales inflamatorias favorecen la permanencia de las células en estado senescente. Con el tiempo, estos cambios refuerzan el deterioro estructural y funcional de la piel.

El SASP: causante del envejecimiento cutáneo

Las células senescentes desarrollan lo que se conoce como fenotipo secretor asociado a senescencia (SASP), un conjunto de moléculas bioactivas que sintetizan y liberan de forma persistente al microambiente tisular.

El SASP está compuesto por diversos mediadores, entre ellos:

  • Citoquinas proinflamatorias
  • Quimiocinas
  • Metaloproteinasas de matriz (MMPs)
  • Factores de crecimiento con señalización desregulada

La liberación sostenida de estos mediadores genera un estado de inflamación crónica de bajo grado que altera la homeostasis cutánea y amplifica el impacto del envejecimiento celular. Este ambiente favorece la degradación de colágeno y elastina, la desorganización de la matriz extracelular, la alteración de la función barrera y la inducción de senescencia en células vecinas.

Esquema comparativo entre célula sana y célula senescente mostrando disfunción mitocondrial, SASP y acumulación de compuestos asociados al envejecimiento cutáneo
Comparación entre una célula sana y una célula senescente y los principales cambios asociados al envejecimiento celular.

Desde la perspectiva de la dermocosmética avanzada, la modulación del SASP se considera una estrategia clave para preservar la integridad estructural, mantener la capacidad de reparación y mantener el equilibrio homeostático de la piel.

Estrategias para intervenir la senescencia celular

El avance en el conocimiento de la senescencia celular ha permitido identificar diferentes estrategias destinadas para reducir su impacto sobre la piel. De forma general, estas se dividen en dos enfoques: senolítico y senomórfico.

El enfoque senolítico tiene como objetivo eliminar de manera selectiva las células senescentes acumuladas en el tejido. La eliminación controlada de estas células podría disminuir la inflamación crónica asociada al SASP y favorecer un entorno más propicio para la regeneración. Sin embargo, este tipo de intervención implica procesos complejos relacionados con seguridad, selectividad celular y regulación, por lo que su desarrollo se encuentra más avanzado en investigación médica que en aplicaciones dermocosméticas.

Por otro lado, el enfoque senomórfico pretende modular el comportamiento biológico de las células senescentes. La estrategia es reducir la intensidad del SASP, limitando la liberación de mediadores proinflamatorios y proteolíticos que alteran el comportamiento celular. Al reducir estas señales, es posible mitigar el impacto negativo de las células senescentes sobre la matriz extracelular y las células vecinas, contribuyendo a restaurar parcialmente el equilibrio en la piel.

Desde la dermocosmética, el abordaje de la senescencia celular está evolucionando hacia estrategias capaces de actuar sobre los procesos biológicos que regulan el envejecimiento cutáneo. Este cambio de enfoque ha impulsado el desarrollo de ingredientes diseñados para modular la señalización celular, reducir el impacto inflamatorio asociado al SASP y favorecer el equilibrio funcional de la piel. En este contexto, la innovación se centra en activos con capacidad de intervenir de forma específica en estos mecanismos, abriendo nuevas oportunidades en el diseño de formulaciones orientadas a la longevidad cutánea. A continuación, se presentan algunos ingredientes con evidencia y potencial en este ámbito.

Nuestros ingredientes activos con enfoque en senescencia celular

NMN (β-Nicotinamide Mononucleotide)

Es un precursor directo de NAD, una coenzima clave en los mecanismos de longevidad celular. Su menor tamaño molecular puede favorecer una mejor penetración cutánea, permitiendo su conversión intracelular en NAD⁺ y la activación de sirtuinas (SIRT1, SIRT6) implicadas en procesos de reparación y homeostasis celular. En la piel, se ha observado que favorece la proliferación de fibroblastos y la síntesis de colágeno tipo I y elastina, contribuyendo a la regeneración cutánea y al mantenimiento de la matriz extracelular.

NAD⁺ (Nicotinamide Adenine Dinucleotide)

Es una coenzima esencial para la producción de ATP y la regulación de procesos relacionados con la longevidad celular. Sus niveles disminuyen con la edad, un fenómeno asociado a la senescencia celular. En la piel, niveles adecuados de NAD⁺ favorecen la síntesis de colágeno, elastina y ácido hialurónico, además de mejorar la función barrera y la capacidad de regeneración cutánea.

Resveratrol 

Es un polifenol natural con potente actividad antioxidante, ampliamente estudiado por su papel en la longevidad celular y la prevención de la senescencia cutánea. Actúa neutralizando radicales libres (ROS), reduciendo la inflamación y favoreciendo la síntesis de colágeno y elastina, contribuyendo a mantener la integridad de la matriz extracelular y a mejorar la apariencia de la piel envejecida. Además, puede activar rutas celulares asociadas a la longevidad, como SIRT-1, implicadas en la respuesta frente al estrés oxidativo.

Estos efectos han sido respaldados por diferentes estudios experimentales y clínicos, que evidencian su impacto sobre parámetros relacionados con la pigmentación y la función celular:

  • In vivo: Estudio clínico doble ciego y placebo-controlado en 52 voluntarias con aplicación tópica de 1 % de resveratrol durante 90 días.
    Se observó un aumento significativo del parámetro ΔITA°, indicando aclaramiento de la piel y reducción de la pigmentación
  • In vitro: el resveratrol redujo hasta un 50 % la producción de melanina en células B16F10 a bajas concentraciones. En melanocitos humanos mostró mayor potencia que el ácido kójico en la inhibición de la melanogénesis.

PTD-Sirt6 (sh-Polypeptide-138)

Es una proteína recombinante basada en Sirtuin-6, uno de los genes de longevidad más relacionados con la regulación del envejecimiento celular. Este activo actúa sobre la senescencia cutánea a dos niveles: favoreciendo la eliminación de células senescentes (senolítico) e inhibiendo los factores inflamatorios SASP asociados al envejecimiento celular. Además, incorpora un sistema PTD (Protein Transduction Domain) que facilita la penetración de proteínas y péptidos en la piel, permitiendo que el activo alcance las células cutáneas.

Estos efectos se han observado en estudios in vitro y ex vivo, donde se ha evaluado su impacto sobre la senescencia celular:

  • Marcadores de senescencia:
    • In vitro (células senescentes inducidas con H₂O₂): inhibición de marcadores p21 (↓77,5%) y p16 (↓70,6%)
    • In vitro: reducción de células senescentes + aumento de EGF y FGF (asociado a “cellular aging inhibition”).
  • Estudios “senomórficos” (SASP).
    • In vitro (H₂O₂): inhibición de factores SASP con reducciones reportadas de IL-6 (↓93,8%), IL-8 (↓98,9%), MMP-1 (↓68,9%) e IL-1β (↓89,7%), comparando frente a controles como fisetina/oleuropeína.
  • Estudios antiaging.
    • Ex vivo: COL1 ↑79,89%, Filagrina ↑173,01%, Ki-67 ↑23,34% (significativo).
 

La senescencia celular se posiciona como uno de los principales mecanismos implicados en el envejecimiento cutáneo, con un impacto directo sobre la capacidad de regeneración y la integridad de la piel. Abordar este proceso requiere un enfoque que vaya más allá de la mejora de los signos visibles, incorporando estrategias capaces de intervenir en los mecanismos celulares que los originan.

En este contexto, la dermocosmética avanza hacia el desarrollo de ingredientes con base biológica y mecanismos de acción definidos, capaces de modular la senescencia y contribuir al mantenimiento de la funcionalidad cutánea a largo plazo.

En Ismael Quesada Personal Care contamos con un portfolio de ingredientes activos orientados a la modulación de la senescencia celular, diseñados para apoyar la longevidad cutánea desde un enfoque basado en evidencia científica y precisión molecular.

Bibliografía

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